Dar y recibir

1. Veamos qué relación estableces con tu paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores, los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo, probablemente marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.

2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo que se refiere a ti será muy apreciado, tanto tus placeres, como tu sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas, ya que en ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para soltar. Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva tu desprendimiento.

3. Todo entra. Nada sale. Entonces todo se intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.

4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego, reprochar su “ingratitud” para contigo?

5. Si hablamos del “dar” y de la “ayuda”, tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda para que pudieran darte, consiste en enseñarte a relajar tu contradicción.

6. Digo que tu egoísmo no es un pecado, sino tu fundamental error de cálculo, porque has creído ingenuamente, que recibir es más que dar.

7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta sola reflexión, debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu existencia… Pero no será suficiente.

8. Es de esperar que esté hablando para otro, no para ti, ya que habrás comprendido frases como “humanizar la tierra”, “abrir el futuro”, “sobrepasar el sufrimiento en el mundo que te rodea” y otras cuantas más que tienen como base la capacidad de dar.

9. “Amar la realidad que se construye” no es poner como clave del mundo la solución a los propios problemas.

10. Terminemos esto: ¿Quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces, produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean.

Del libro El paisaje interno, Silo

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